Había pasado mucho tiempo
desde que no había tenido un proyecto tan grande, desde los 12 años
aproximadamente, en ese momento aún no estaba consciente de lo que era convivir
con plenitud para lograr un objetivo, claramente. Pero ahora que he crecido y
se me ha dado esta oportunidad, fue muy impactante, me di cuenta que todo el
grupo podemos ser tan unidos como queramos, pero algunas veces lo ignorábamos,
lo cual era algo cruel. Esta estancia en el campamento y en el parque fue lo
que detonó nuestro sentimiento de unificación, por el simple hecho de que todos
estábamos presentes por una misma razón, y queríamos que funcionara, por
supuesto que todos acabamos como muertos vivientes, cansados por haber hecho
distintas actividades en el parque de Teziutlán, pero en nuestros adentros todos
sabíamos que nada había sido en vano, que todo había sido por una buena causa.
No puedo negar la idea de
que mi pecho se aligero por aquel breve momento, que para mi gusto pareció una
eternidad agradable que se quedará grabada en la memoria, en el que estábamos
todos alrededor de la fogata, compartiendo lo que habíamos aprendido en el día,
donde hablamos de nuestros cansancios, frustraciones, alegrías, sentimientos
tan completos y llenadores, lo cual hizo darme cuenta que al día siguiente nos
sirvió como propulsor motivacional para trabajar aún más arduo, porque sabíamos
que todos nos sentíamos igual y una ayuda en ese entonces jamás se negó, nos
apoyábamos, distribuimos, convivíamos, en una perfecta armonía.
Puedo decir con certeza,
claridad y orgullo que fue una de las mejores experiencias de unificación por
la que he pasado, que todo valió la pena y espero con ansias volver a repetir
algo parecido. Una ayuda al mundo puede hacerse mejor con compañeros, pero
primero que nada tiene que empezar por voluntad propia.







No hay comentarios:
Publicar un comentario